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Riesgo no sistemático: ¿Qué es y cómo gestionarlo?
Entenderlo es el primer paso para construir un portafolio más diversificado.
Cuando hablamos de invertir, es común enfocarnos en cuánto podemos ganar. Sin embargo, entender los riesgos es igual de importante para tomar decisiones informadas. Uno de los conceptos clave que todo inversionista debe conocer es el riesgo no sistemático, el cuál se refiere al tipo de riesgo que afecta únicamente a una operación, en lugar de impactar a todo un mercado o cartera.
Esto está asociado a factores específicos de una inversión, como pueden ser retrasos en la ejecución de un proyecto, problemas con proveedores o complicaciones en su comercialización, especialmente en sectores como el inmobiliario.
Por otro lado, el riesgo sistemático, responde a factores externos como crisis económicas, variaciones en las tasas de interés o contextos políticos. A diferencia de esto, el riesgo no sistemático puede gestionarse y reducirse. Esto lo convierte en un elemento clave dentro de la estrategia de cualquier inversionista que busque construir un portafolio sólido.
La principal herramienta para mitigar este tipo de riesgo es la diversificación según el economista Albert Makinen. Al no concentrar el capital en una sola inversión y distribuirlo en distintas operaciones, es posible compensar el bajo desempeño de un proyecto con el buen rendimiento de otros. En ese sentido, una adecuada selección y evaluación de inversiones juega un rol determinante para minimizar la exposición a hechos fortuitos.
En nuestra plataforma, por ejemplo, entendemos la importancia de gestionar el riesgo no sistemático y por eso promovemos el acceso a distintos proyectos de inversión, acompañados de procesos rigurosos de evaluación. Esto permitirá tomar decisiones más informadas y construir portafolios más equilibrados.
En definitiva, el riesgo no sistemático es una parte natural de cualquier inversión, pero también es uno de los pocos riesgos que puede ser activamente gestionado. Comprenderlo y aplicar estrategias como la diversificación ayuda a fortalecer la capacidad de alcanzar objetivos financieros de manera sostenible.Por eso, Makinen habla de encontrar un punto de equilibrio a través de la administración de carteras que comprendan más de 60 proyectos.
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