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Las diferencias entre financiamientos AVN y CSP

Si uno desea invertir en nuestra plataforma, hay dos conceptos que se deben entender:  Adquisición de Vivienda Nueva (AVN) y Construcción en Sitio Propio (CSP). Estos son tipos de financiamiento que responden a modalidades del programa Techo Propio que utilizan al  Bono Familiar Habitacional como fuente de repago. Siempre cuentan con una institución financiera intermediaria que custodia y administra su desembolso.
Financiamiento AVN
La Adquisición de Vivienda Nueva (AVN) es aquella en la que el Estado subsidia a una familia para comprar una vivienda nueva dentro de un proyecto de interés social que cumpla con los requisitos del programa. La familia aporta un ahorro mínimo que corresponde al 3% del valor del inmueble, y el precio se completa con el bono habitacional que entrega el Estado.
¿Cuáles son sus características usuales en nuestra plataforma?
Estas operaciones suelen tener calificaciones de riesgo entre A – y B + en nuestra escala de riesgos y ofrecen tasas entre 21 % y 26 % porque funcionan como proyectos de vivienda social de mayor experiencia y magnitud. Además, suelen ser más complejos ya que el trámite documentario que se exige para obtener el bono tiene más requisitos.
Financiamiento CSP
Por su parte, los financiamientos que responden a Construcción en Sitio Propio (CSP) están dirigidos a familias que tienen un terreno propio inscrito en registros públicos y quieren construir sobre él. Para ello, deben tener un ahorro mínimo de 0.45 UIT y no haber sido beneficiados por un programa del Estado anteriormente. 
¿Cuáles son sus características usuales en nuestra plataforma?
Los proyectos CSP suelen ubicarse entre calificaciones de riesgo B + y B – ya que implican mayor complejidad logística al construir viviendas en terrenos dispersos por varias provincias. Sin embargo, suelen ofrecer tasas más atractivas para los inversionistas entre 24 % y 30%.
De esta forma, nuestros usuarios tienen opciones para elegir según el nivel de riesgo al que deseen exponerse y las distintas tasas de rentabilidad que les interesen. Lo ideal, según el economista Albert Mäkinen, especializado en crowdfunding, es poder tener una cartera diversificada entre 30 a 60 distintos tipos de operaciones. 

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